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martes, 16 de diciembre de 2014

Sueños de acuarela


Hoy en día gracias a Internet podemos descubrir nuevos artistas y ver sus obras a través de vídeos o imágenes casi de manera instantánea, incluso ver cómo las realizan, la cual hace que el espectador sea mucho más partícipe.


Así es cómo descubrí a Agnes Cecile, una artista italiana cuyo verdadero nombre es Silvia Pelissero, que realiza obras de un grandísimo sentimiento utilizando como técnica la acuarela, apoyándose en recursos como el carbón, la tinta o el aceite.


Crea sus obras inspirándose en frases o citas que después convierte en bocetos previos para después llevarlos al lienzo.


Los personajes que invaden sus obras suelen ser femeninos pero, independientemente de esto, todos están cargados de una magnífica expresividad y originalidad que consigue mediante la utilización de colores muy vivos puestos casi al azar y mediante el drip painting, es decir, dejando que la pintura se vierta sobre el lienzo sin aparente intención, influencia que viene de Pollock.
Esta autora utiliza también la técnica del speed painting, demostrando la rapidez con la que crea sus obras y la fugacidad con la que plasma sus ideas con el pincel, todo esto sin verse dañada la calidad de sus obras.



Sin duda una magnífica artista que hace que el espectador quede embriagado ante su manera de colocar los colores y el resultado final tan mágico que consigue alcanzar.  



lunes, 15 de diciembre de 2014

Naturalidad interior



Esta fotografía, en cambio, emula algo totalmente distinto a lo que ofrecía la de la estación de metro de Picanya. Cambiamos de registro, curiosamente a un espacio interior iluminado con luz natural. La fotografía en si también tuvo motivos distintos, fue una fotografía de viaje, en concreto de un viaje a Granada. Tenemos la costumbre de documentarlo todo, tampoco estoy bien segura de por qué hacemos tantas instantáneas si después las vemos nada más llegar y ni siquiera las maquetamos en un álbum, al menos actualmente. El caso es que no podemos evitar dejarlo todo patente en nuestras fotografías de viaje, lo cual supone también, tener un amplio repertorio de las fotografías del hotel. Estamos en ese caso, sólo que con más razón que nunca ya que el hotel era realmente espectacular. El viaje a Granada fue en todos los aspectos peculiar, y el hotel no iba a ser menos. Fue el primer viaje en pareja, y el único que he tenido por ahora, lo cual influyó aún más en querer plasmar en una fotografía cada detalle.
En la fotografía seleccionada podemos observar que la escalera se compone por tres tonalidades de granito que conforman una alfombra. Es de sección curva, lo cual queda potenciado también por esos cambios de color en el pavimento. Hay dos focos de luz en la fotografía, sin embargo, uno lo podemos intuir bastante bien y el otro es pura especulación.  El que ilumina el primer plano, se encuentra en la planta superior, y se trata de un gran ventanal idéntico al que se vislumbra en el reflejo del suelo del último plano, también de sección curva. En el hotel en general había un perfecto diálogo entre lo orgánico y lo inorgánico; lo antiguo y lo nuevo. Ello se ve sutilmente en detalles como la barandilla, visiblemente más obsoleta que el diseño y composición que el resto de elementos que aparecen en la fotografía, o el paso de curvo a recto en la alfombra de granito. La composición de la propia fotografía fue elegida de acuerdo a esos parámetros, conseguir describir ese cambio de situación entre los cuatro conceptos.
Cromáticamente me parece una instantánea muy interesante ya que incluso predominando una paleta de colores bastante parca, y desde luego muy luminosa, hay pequeños toques de color como pueden ser la alfombra en tonos rosados, o la planta en tonos verdes.
En conclusión, he elegido estas dos fotografías tanto por criterios sentimentales, ya que inevitablemente fomentan recuerdos, como por criterios formales y comparativos entre ellas. De largas perspectivas y colores oscuros e iluminación artificial, a perspectivas muy cercanas con colores claros e iluminada naturalmente.


Artificio al aire libre


No son pocas las veces en las que mirar un espacio familiar con otros ojos le otorga un nuevo significado, mucho más potente y cautivador. Esto que tenéis ante vuestros ojos es la estación de metro de Picanya, el pueblo donde vivo. Es un sitio con mucha tradición para mí, y que evoca muchos recuerdos de lo más dispares ya que ha sido mi vía de comunicación con la capital desde que llegué a Picanya. Ahora, se ha vuelto mucho más rutinario ya que paso casi diariamente para  ir a la universidad, pero hasta que no la vi en otra situación, con otro objetivo, no la aprecié como un lugar realmente interesante de contemplar. Me explico, era de noche, a horas en las cuales aún no ha pasado el primer metro, y ver la estación sumida en una calma total me llamó la atención. El juego de fugas con las luces y las vías también se evidenció como algo a destacar y necesité plasmarlo en una fotografía, que se tornó más atractiva conforme pasaba el tiempo.

La calidad del aparato con el cual tomé la fotografía no era especialmente buena, era un móvil, sin embargo era aquello que tenía a mano, como suele pasar cuando haces una fotografía de improvisto. Hay varias cosas a destacar: por una parte que, aunque se trata de un espacio al aire libre, la única iluminación que recibe es artificial; por una serie de farolas que además, potencian una fuga ya de por si pronunciada por las vías del metro. Además, cuando se acaba la hilera de farolas, aparecen dos semáforos en rojo, y tras ellos, la absoluta oscuridad. A penas se distinguen una serie de luces que  hacen referencia a ese primer metro del día. 
 La composición también tuvo especial importancia en la toma de esta fotografía, ya que apoyándome en la línea que marcaba la barandilla, dividí el espacio en dos partes, otorgándole más importancia a las vías y manteniendo la barandilla casi vertical. Algo de lo que no me di cuenta a la hora de tomar la fotografía y que es una de las cosas por las cuales con el tiempo ha ido ganando interés, es el reflejo de las luces en las vías, cosa que propicia un diálogo más acertado entre las partes de la composición.

Creo que la fotografía habla por si misma, al menos eso dicen, que una fotografía vale más que mil palabras y ésta en particular se ha tornado cada vez más interesante. Es curioso como una toma de una fotografía completamente casual, sencillamente para mostrar que la estación estaba desierta ha llegado a ser mucho mejor que aquellas que trato de preparar para "crear" una buena fotografía.

Otoño

En contraste a la fotografía "primavera", hice esta otra, donde podemos ver el otoño, época que para mi, es una época triste, sin color, donde por la tarde ya es de noche, y salir por el campo ya no es tan placentero.


En esta fotografía encontramos un árbol, con las hojas secas, de color rojizo.
Se puede también observar las marcas de las inclemencias del tiempo, nubes, viento...

Respecto a la composición, igual que en la fotografía "primavera", es asimétrica, con la parte protagonista de la misma a la derecha.
A la izquierda podemos observar el manto de nubes.

Por último, la escasa luz que hay se encuentra a la derecha, iluminando esa parte de las hojas y dejando sombrías la parte izquierda de las mismas.

Primavera

Cuando llega esta época del año, si algo echo de menos es la primavera, esa época donde los paisajes están más alegres que nunca, donde podemos ver cosas como la de esta fotografía que tomé hace tan solo unos meses en un paseo por el campo.



En ella observamos un proceso tan básico en la naturaleza como la polinización, pero que no es tan habitual dejarlo plasmado en fotografía.

La composición que escogí para esta fotografía es la asimétrica, dejando toda la parte protagonista y elementos importantes a la izquierda.

 La luz llega a la fotografía por la izquierda, iluminando por completo a la abeja y la flor donde se encuentra.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Amiga fiel

            En este retrato animal, la protagonista es mi perra Jara. Los meses posteriores a la compra de la cámara Reflex, solía pasearme por toda la casa para hacer pruebas con ella. Cualquier objeto era válido para ser fotografiado, desde un libro en una mesa hasta en este caso, una mascota. He elegido esta imagen de entre todas las demás porque sorprendentemente, Jara se quedó quieta cuando la enfoqué. De esa manera pude conseguir un retrato tan nítido. Me gusta porque a pesar de su aspecto agresivo, el que le otorga la mandíbula inferior prominente, es muy buena y cariñosa. Ese contraste entre aspecto físico y carácter resulta muy llamativo para quienes convivimos con ella.   
          Analizando la imagen, el busto del animal ocupa el centro. El lugar en la composición y la nitidez le otorgan mayor peso que al resto de los elementos, que han quedado distorsionados por el efecto del enfoque de la cámara. Destaca principalmente el color negro del pelaje de la perra (iluminado además por el flash) y el verde de la pared de la derecha, pared que recibe mucha más luz de la ventana que la enfrenta que la armariada que hay a la izquierda. 

Un nuevo día

"Aún cuando todo semeje perdido, en el momento en el que te abrace hasta la asfixia la oscuridad: adelante. Todos los caminos tiene un final y todo final es un nuevo principio; tras el invierno llega la primavera y después de cada noche el Sol acecha por el este".


     Esta imagen es un paisaje y se corresponde con un amanecer en la playa de Gandía en abril de 2012. Mis amigos y yo tenemos la costumbre de acudir a ver el Sol surgir del mar el Domingo de Pascua. Ese día, por suerte, llevaba la cámara a mano y pude captar este precioso momento en el que un barco pesquero casi rozaba el astro rey. La he elegido porque dentro de todas las fotos que he realizado a lo largo de los años, ésta es una de mis favoritas.
      El amanecer de alguna manera representa el madrugar. He de reconocer que me gusta levantarme pronto porque, por un lado, aprovecho más el día y por otro, hay un momento mágico en el que el mundo está en calma: no hay coches, no hay personas…no hay ruido. Parafraseando a Seguros Ocaso, este es “el sol de la tranquilidad”; su tono anaranjado, su reflejo en la lisa alfombra marina transmite esa sensación de paz. El amanecer es indicativo del nacimiento de un nuevo día, uno lleno de posibilidades, sorpresas y oportunidades de hacer las cosas bien; si el Sol surge con esa fuerza, ¿por qué nosotros no podemos arrancar de la misma manera? Se convierte, por tanto, una motivación añadida.

     A nivel compositivo, la fotografía está dividida en dos partes: la correspondiente al cielo, que tiene un tono anaranjado-rojizo y el mar, que a pesar de ser azul, queda impregnado también de los rayos solares y adquiere reflejos rojizos. El elemento que más llama la atención es el Sol, una esfera de luz casi blanca que se sitúa más o menos en el centro de la imagen, lo que le otorga más peso todavía del que ya tenía. La luz que irradia quita parte del protagonismo al barco que hay a su derecha, que nuestra cámara lo capta a contraluz y por eso está ennegrecido. Destaca la diagonal que forman los rayos del Sol así como la casi homogeneidad de los dos mantos, celeste y marino, que conforman la imagen.