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domingo, 21 de diciembre de 2014

La voz de dos colores

"IKB 191" de Yves Klein
Quizás, y sólo quizás, aquello que estás pensando puede decirse con una sola palabra. Una sola, ni dos ni tres. Una que englobe toda la idea, los sentimientos adosados y las emociones ancladas a ella. Y quizás también, a Yves Klein, una palabra tan completa le sabía a poco. ¿Quién creería que un término que reúne tales características puede resultar insípido? Alguien que ha conocido el color, el amigo mudo que lo dice todo. Sin rectas o curvas, planos o volúmenes, el IKB 191 concentra toda la energía cósmica. El azul, cómplice de la realidad, se abaja hasta alcanzar la estatura humana, encuentra cobijo en la mano de Klein y en un arrebato de orgullo fluye a través de sus dedos, quedando expuesto ante nuestros ojos para que podamos deleitarnos con su visión.

CD "Making movies" de Dire Straits
                El último quizás pertenece a los Dire Straits. La voz de Mark Knopfler, rasgada y suave a la vez, se hace eco de la alegría y la desdicha del amor, de la vida y sus vaivenes. Pero cuando se apaga el sonido, ¿quién toma el relevo? El color. Con un disco de título tan sumamente sugerente, “Romeo and Juliet”, no haría falta nada más… ¿o sí? La portada de ese cd recoge el mismo descubrimiento de Klein: el color habla y lo hace más que las palabras; sin alzar la voz, discreto pero insultantemente embriagador. Esos jóvenes ingleses no dudaron en teñir ese pequeño cuadrado de rojo. Un rojo que es amor y es muerte, es la pasión y la sangre de Julieta, de cada corazón que sufre. Porque si algo tenían claro Klein y los Dire Straits, es que mientras las palabras son fronteras, el color es universal.

1 comentario:

  1. Muy buena entrada. Y hasta aquí escribo. No hace falta añadir más.

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